LauroClub
Tarros de conserva casera de frutas y hortalizas, sin etiquetas, alineados sobre una balda de madera rústica

Preparacionismo

El kit de emergencia para casa: la despensa que aguanta diez días

Cuánta agua, cuánta comida y qué equipo hacen falta, por adulto y por niño, antes de que vuelva a irse la luz

Transparencia: algunas recomendaciones de este artículo contienen enlaces de afiliado. Si compras a través de ellos, LauroClub recibe una comisión sin coste alguno para ti. Solo recomendamos lo que pasa nuestro criterio, y la comisión no influye en la selección ni en el orden. En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.Cómo funcionan nuestros enlaces de afiliado.

El 28 de abril de 2025, a las 12:33 del mediodía, España se quedó sin luz. En cinco segundos se esfumaron quince gigavatios, el 60 % de la electricidad que el país consumía en ese instante, y con ella se fueron los semáforos, los trenes, los datáfonos, los surtidores y, al cabo de unas horas, la cobertura del móvil. ¿Sabes qué se agotó primero en las tiendas que aún podían cobrar en efectivo? Ni el pan ni la leche: las radios a pilas, las pilas, las velas y las linternas. La radio más vendida de cierto gran almacén digital costaba 9,50 euros por la mañana y 15,60 por la tarde.

Y eso que aquello duró, en la mayor parte del país, menos de un día. Seis meses antes, la DANA de Valencia había enseñado la versión larga de la misma lección: más de 155.000 abonados sin electricidad la primera noche, y todavía 23.000 seis días después; municipios enteros haciendo cola en puntos de reparto porque, sin corriente, también se habían parado los bombeos y las potabilizadoras. No hizo falta ninguna guerra: bastó una semana de octubre.

Que nadie espere aquí trincheras ni profecías: como dejamos dicho en nuestro criterio previsor, en esta casa no se comercia con el miedo. Hablamos de algo mucho más viejo y más honrado: la despensa. Tu bisabuela tenía una y no la llamaba «kit de emergencia»; la llamaba casa bien llevada. En LauroClub vamos a devolvértela con números: cuánta agua, cuánta comida y qué equipo, por cada adulto y por cada niño que duerme bajo tu techo.

Alacena antigua de madera oscura con orzas de loza, tarros de conserva tapados con papel y utensilios de cocina de otro tiempo

Lo que tienes que saber sobre el kit de emergencia

Empecemos por lo oficial, que esta vez ayuda. En marzo de 2025 la Unión Europea pidió por escrito que cada hogar del continente fuera capaz de valerse por sí mismo durante 72 horas si fallan los servicios esenciales. Nuestra Protección Civil recomienda lo mismo: un kit de tres días con agua a razón de litro y medio por persona y día, comida que no exija cocina, radio, linterna, botiquín, efectivo y los papeles a mano.

Bien está, y quien tenga eso ya duerme mejor que la mayoría. Pero conviene saber que las 72 horas son el suelo del asunto, no el techo. La agencia federal americana, FEMA, que lleva medio siglo recogiendo escombros de huracanes, aconseja plantearse dos semanas de reserva en casa. Y el organismo alemán de protección civil, el BBK, que es el único del mundo que publica la lista de la compra con kilos y litros, calcula su reserva tipo para diez días. Nosotros nos quedamos con el peldaño alemán: diez días engloban el kit europeo, cubren lo que la DANA enseñó y no convierten tu trastero en un búnker.

Antes de las tablas, cuatro principios que valen más que cualquier compra:

Latas de conserva doradas, sin etiqueta, apiladas sobre una mesa de madera junto a barras de pan embolsadas

Primero: el agua manda. Sin comida se aguantan semanas de mal humor; sin agua, unos pocos días. Y el litro y medio oficial es solo lo que se bebe: el BBK añade medio litro más por cabeza para cocinar (la pasta, el arroz y el puré no se hacen en seco), y si cuentas el aseo mínimo, FEMA sube la cifra a casi cuatro litros por persona y día. El agua es lo más barato de toda esta página y lo primero que falta.

Segundo: se almacena lo que se come. La despensa de emergencia no es un altar que se monta una vez y se venera: es tu despensa de siempre, más honda. Se compra lo que ya cocinas, se coloca lo nuevo detrás de lo viejo, se fecha con rotulador y se va comiendo y reponiendo. Los americanos lo llaman «first in, first out»; tu abuela lo llamaba no tirar la comida. Y una regla suiza que casi nadie cuenta: parte de la reserva debe poder comerse fría, tal cual sale de la lata, porque en el peor escenario tampoco hay fuego.

Tercero: un niño no es un adulto pequeño. Y aquí, una honradez que no encontrarás en ningún folleto: ninguna administración publica cantidades para niños. Ni la europea, ni la española, ni la alemana. Nosotros hemos construido la columna infantil de nuestras tablas con las tablas de energía y agua de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria: un niño de 1 a 3 años necesita poco menos de la mitad de las calorías de un adulto, y entre los 4 y los 10, en torno a dos tercios. Tómalas como lo que son, aproximaciones prudentes redondeadas hacia arriba. Y apunta la regla de FEMA, que va a misa: si un día hay que racionar, se raciona el adulto sano; a los niños y a las embarazadas no se les recorta ni el plato ni el vaso.

Cuarto: lo que no es comida decide tanto como la comida. El 28 de abril no faltó arroz en las casas: faltaron luz, radio y billetes. El datáfono es un aparato de la normalidad; la emergencia cobra en metálico y se informa por ondas.

La tabla: la despensa de los diez días, cifra a cifra

Las cantidades de referencia son las del BBK alemán para diez días y unas 2.200 kilocalorías diarias por adulto; la columna del niño es elaboración nuestra sobre los datos de la EFSA, pensando en un niño de entre 2 y 10 años (para un adolescente, usa la columna del adulto: come más que tú). Multiplica cada fila por los tuyos y tendrás tu lista de la compra.

Cuánta agua hay que tener en casa

SuministroPor adultoPor niño
Agua para beber15 L (1,5 L/día)10 L (1 L/día)
Agua para cocinar5 L (0,5 L/día)3 L
Agua para higiene básica15-20 L15-20 L
Total orientativo (10 días)35-40 L28-33 L
Leche UHT (cuenta como bebida y como alimento)3 L4 L
Zumos, café, cacao solubleal gustoel cacao levanta más la moral que el zumo

Cuarenta litros por cabeza suenan a mucho hasta que se traducen: son siete garrafas de cinco litros y pico, unos pocos euros en cualquier supermercado. Guárdalas en sitio fresco y oscuro, respeta la fecha del envase y, si embotellas agua del grifo en casa, renuévala cada seis meses. Si un día tuvieras que beber agua dudosa, los dos caminos de siempre: hervirla un minuto a borbotones, o dos gotas de lejía apta para desinfección de agua por litro, media hora de espera y doble dosis si el agua está turbia, la dosis oficial de la agencia ambiental americana. Las pastillas potabilizadoras de cloro que venden farmacias y tiendas de montaña hacen lo mismo con menos margen de error, y un embarazo de bolsillo: un tubo ocupa lo que un mechero.

Cántaro de barro con su tapa y una taza de arcilla sobre el poyo de madera de una ventana enrejada

La comida, en kilos

SuministroPor adultoPor niño
Cereales: arroz, pasta, pan de larga duración, patata, copos de avena3,5 kg2,5 kg
Verdura y legumbre, en bote o lata (ya cocidas)4 kg2,8 kg
Fruta y frutos secos (en almíbar, seca, al natural)2,5 kg1,8 kg
Leche y lácteos (UHT, en polvo, queso curado)2,6 kg2,6 kg
Pescado, carne y huevo en conserva1,5 kg1 kg
Grasas: aceite de oliva, mantequilla en conserva0,4 kg0,25 kg
Sal yodada, azúcar, miel0,5 kg entre las tresigual
Chocolate, galletas, algo dulcesí, en seriocon más motivo
Platos preparados en lata y sopas de sobre3-4 raciones3-4 raciones

Fíjate en dos detalles de la tabla alemana que delatan a gente que ha pensado de verdad. La legumbre va cocida, en bote: la seca ocupa menos y dura más, pero exige agua y una hora de fuego, justo los dos bienes escasos de una emergencia. Y los lácteos del niño no bajan aunque baje todo lo demás, porque el niño vive de ellos en mayor proporción que tú. El chocolate tampoco es una broma: el propio BBK lo lista, y quien haya pasado una noche sin luz con críos sabe que media onza compra más paz que muchos sermones.

La lista de alimentos no perecederos que no fallan

¿Qué se compra exactamente para rellenar esos kilos? Alimentos no perecederos de los de toda la vida, que aquí juegan en casa: la despensa mediterránea se inventó antes que la nevera. Con sus plazos, según la tabla de conservación de FEMA:

AlimentoCuánto dura bien guardado
Arroz blanco, pasta secaaños; en la práctica, indefinido
Sal, azúcar, mielindefinido
Aceite de olivaindefinido sin abrir (mejor antes de dos años)
Café soluble, cacao, pastillas de caldoindefinido
Legumbre cocida en bote, conservas de pescado y carnevarios años: mira la lata
Tomate, verdura y fruta en conservaen torno a un año
Leche UHTmeses: rota con la del desayuno
Leche en polvo6 meses abierta la caja; años la lata sin abrir
Galletas, biscotes, fruta seca6 meses
Copos de puré de patata, sopas de sobre1-2 años

Dos avisos de intendencia: lata hinchada, abollada en la costura u oxidada, a la basura sin discusión; y si se va la luz, el orden de consumo es nevera primero, congelador después (aguanta un par de días cerrado si no lo abres a mirar), y solo al final la despensa. Ah, y el abrelatas: manual, y que sepas dónde está. Media España abre las latas con anilla hasta el día que compra las que no la llevan.

Si hay un bebé en casa

El bebé es el único miembro de la familia cuya despensa no admite sustituciones: nada de lo tuyo le sirve. Su reserva se calcula aparte y se vigila más, porque además caduca antes.

SuministroCantidad para 10 días
Leche de fórmula (si no hay lactancia)un lactante ronda el litro diario de tomas: una lata grande de 800 g apenas pasa de la semana; ten dos
Agua embotellada de mineralización débil para biberones15 L
Potitos y papillas2-3 al día: 25 tarros
Pañaleslos que gasta en una semana y media, contados hoy mismo
Toallitas y crema de pañal2 paquetes y 1 tubo
Biberón y chupete de repuesto1 de cada, ya esterilizados
Antitérmico pediátrico (el principio activo se lo pides a tu farmacéutico)1 frasco, con su jeringa dosificadora
Suero de rehidratación oral en sobres4-6 sobres
Brazalete o tarjeta con su nombre y tus teléfonos1 (lo recomienda Protección Civil por si os separan)
Baraja, cuentos, lápices: entretenimiento sin enchufeel que haga falta

Botiquín y medicinas

De esto ya hablamos largo y con cariño en el artículo del botiquín de primeros auxilios, que es la otra mitad de esta página: allí están el contenido completo, las cantidades y la regla de oro de pedir principios activos en tu farmacia y no marcas por internet. Al kit de emergencia solo hay que añadirle una cosa que allí no urgía: la medicación crónica de cada uno con margen de diez días, más unas gafas de repuesto para quien no ve sin ellas y pilas para el audífono del abuelo. Las recetas, fotocopiadas con el resto de papeles.

Higiene cuando el grifo no responde

SuministroPor adultoPor niño
Papel higiénico2 rollos2 rollos
Jabón de pastilla y gel hidroalcohólico1 y 1compartido
Pasta y cepillo de dientes1 juego1 juego
Higiene íntima femenina1 ciclo completono aplica
Toallitas húmedas (la ducha de campaña)2 paquetes2 paquetes
Bolsas de basura resistentes1 rollo por casasirven de mil cosas: no escatimes
Lejía sin perfume ni detergente1 botella pequeña por casapotabiliza y desinfecta
Guantes de fregar y de trabajo1 par y 1 parno aplica

Luz, radio y batería: el rincón del apagón

Esto es lo que se agotó en horas el 28 de abril. Cómpralo un martes cualquiera, que cuesta la mitad y hay donde elegir.

SuministroCantidad
Linterna o frontal LED1 por persona, y pilas de repuesto para todas
Radio a pilas o de manivela1 por casa: cuando no hay datos, la radio es el único periódico
Velas, lamparillas y dos cajas de cerillas (en bote estanco)provisión para varias noches
Hornillo de camping de cartucho1, con 3-4 cartuchos de repuesto
Batería externa cargada1 por persona
Extintor pequeño y detector de humo1 y 1: más velas encendidas es más fuego en casa
El depósito del cochesiempre por encima de la mitad, regla suiza: el coche es generador, radio, calefacción y evacuación
Una sola lamparilla encendida entre decenas de velas de té apagadas

Dinero y papeles

Cuando no hay corriente no hay datáfono, ni cajero, ni Bizum: la emergencia se paga en efectivo. ¿Cuánto? El banco central holandés, único que se ha mojado con una cifra, recomienda tener en casa 70 euros por adulto y 30 por niño, en billetes pequeños y alguna moneda, pensados para tres días de compras esenciales. Junto al dinero, en una bolsa estanca: fotocopias del DNI, la tarjeta sanitaria, el libro de familia, las pólizas y las recetas; un juego de llaves de repuesto de casa y del coche; una navaja multiusos; un silbato; y un mapa de tu provincia en papel, que Google Maps también se apaga. Si hay animales en casa, su pienso, su agua y su cartilla cuentan como un miembro más.

Nuestro análisis

Hace dos generaciones esta página habría sido un insulto. ¿Explicarle a un español cuánta comida hay que tener en casa? Toda casa de pueblo tenía su despensa, su bodega, sus orzas de aceite y su matanza colgada; se guardaba en agosto para comer en enero, y a nadie se le ocurría llamar a eso «preparacionismo». Era, sencillamente, ser de fiar. La abundancia nos ha vuelto la memoria corta: hemos cambiado la despensa por el supermercado abierto hasta las diez, y el supermercado, como aprendimos un lunes de abril, es un almacén ajeno con tres días de fondo que además cierra cuando se va la luz.

Lo más viejo que se ha escrito sobre esto no lo firmó ningún organismo, y sigue siendo lo más claro:

Anda, ¡oh perezoso!, mira la hormiga, y considera su obrar, y aprende a ser sabio.

— Salomón, Proverbios 6, 6, en la traducción de Torres Amat

El versículo sigue contando que la hormiga, sin capataz que la mande, se provee en verano de lo que comerá en invierno. Ahí está todo: la previsión no nace del miedo al invierno, sino del amor al hormiguero. Por eso el patrón bíblico de esta virtud no es ningún ermitaño armado, sino José en Egipto, el administrador que guardó en los años gordos para que los años flacos no se llevaran a nadie por delante. Guardar en la abundancia es una obra de caridad hecha por adelantado.

Conviene decirlo porque el ruido va justo en la dirección contraria. El preparacionismo de espectáculo, el de búnkeres y municiones en YouTube, le ha hecho un flaco favor a la virtud que dice practicar: ha conseguido que el padre de familia que guarda cuarenta litros de agua se sienta un excéntrico, cuando el excéntrico es el que vive con tres yogures y medio limón en la nevera. Entre los que sí piensan, la escuela más sensata que conocemos, el matrimonio Jones, lleva años predicando el orden correcto: primero tres meses de la comida que ya comes, después lo demás. Primero la despensa, después las aventuras.

Y una última verdad de mercado, aprendida el 28 de abril: la preparación comprada con prisa es la más cara y la peor. Aquel día los kits se agotaron y los precios subieron de la mañana a la tarde; el que compró radio en marzo pagó la mitad que el que la buscó durante el apagón, si es que la encontró. La despensa es de esas cosas que solo pueden hacerse antes.

Tarros de cristal con nueces y mermelada en una alacena de madera clara

Lo que te recomendamos

Primero, la advertencia de rigor: no compres «kits de supervivencia» prefabricados. Las mochilas «88 en 1» del gran almacén digital son quincalla con brújula, y los kits serios de 72 horas cobran cifras de tres dígitos por unas galletas energéticas, una manta térmica y una radio que por separado valen un tercio. La comida de tu kit se compra en tu supermercado, marca por marca, con la tabla de arriba en la mano. En lo que sí merece la pena gastar es en la infraestructura que el supermercado no vende: el sitio donde guardar, el agua, el fuego, la voz y la luz. Vamos por orden de construcción.

Lo primero, el sitio. Una despensa de diez días para cuatro personas son en torno a cien kilos entre agua y comida, y el cajón del pan no los aguanta. La solución clásica es la estantería de carga de garaje o trastero:

Después, el agua. Las garrafas del supermercado valen, pero para la reserva seria es mejor un envase pensado para servirse sin volcar:

El fuego, tercero. Cocina de gas natural, vitrocerámica o inducción: todas se apagan a la vez el día malo. Un hornillo de cartucho lo resuelve por muy poco dinero:

La voz. El 28 de abril lo enseñó sin matices: sin datos ni televisión, la radio fue el único periódico del país, y se agotó en horas:

Con la base cubierta, dos mejoras que cambian de categoría la despensa. La primera, para la comida:

Y la segunda, para la luz. No es barata y no es imprescindible; es, exactamente, la diferencia entre pasar el apagón y no enterarse de él:

Queda el escalón alto del agua, para quien vive en un pueblo con pozo, tiene familia numerosa o simplemente quiere cerrar el asunto del todo:

Y para la mesilla de noche, el libro de cabecera del asunto en español:

Y no hace falta hacerlo todo este sábado. Empieza por el agua y la radio, que es lo que faltó de verdad; sigue con la despensa, un puñado de latas más en cada compra; y deja la estación de energía para cuando la base esté hecha. En un par de meses tendrás, sin notarlo en el bolsillo, lo que la mayoría echará de menos el próximo día raro.

En casa llena, presto se guisa la cena, dice el refrán, y pocas cenas se guisan tan a gusto como la del día que no hizo falta salir corriendo a por nada. Que el próximo apagón, querido lector, te pille cenando caliente, con los niños fastidiados porque no hay tablet y tú tan tranquilo a la luz de una vela comprada un martes. Que no llegue nunca el mal día; y si llega, que te encuentre con la despensa llena y la cabeza fría.

← Más artículos de Preparacionismo
Compartir

Seguir leyendo

Preparacionismo

El botiquín de primeros auxilios: fundamento de la seguridad familiar

¿Sabrías qué hacer si esta noche, Dios no lo quiera, tu hijo aparece en la cocina con la ceja abierta? Esta noche: no el mes que viene, cuando ya te hayas «informado…

Luis Meléndez, Bodegón con manzanas, pan, queso y recipientes: pan, manzanas, queso y una botella de vino junto a una cesta de corcho