LauroClub
Seiko 5 clásico de esfera negra con calendario, posado sobre un jersey de punto gris

Relojes

El primer reloj mecánico: máxima relojería al mínimo precio

Uno solo, bueno, elegante y para todo

Transparencia: algunas recomendaciones de este artículo contienen enlaces de afiliado. Si compras a través de ellos, LauroClub recibe una comisión sin coste alguno para ti. Solo recomendamos lo que pasa nuestro criterio, y la comisión no influye en la selección ni en el orden. En calidad de Afiliado de Amazon, obtengo ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.Más información.

¿Te has fijado alguna vez en la muñeca de tu abuelo en las fotos antiguas? Ahí está, en la boda, en la mili, en la playa con los niños: el mismo reloj. Uno. Le duró décadas, lo llevó a todo, y es posible que hoy siga guardado en un cajón de tu casa, esperando a que alguien le dé cuerda.

Nosotros, en cambio, miramos la hora en el teléfono, y cuando llevamos algo en la muñeca suele ser un aparato que caduca en tres años o un capricho de moda que no sobrevivirá a dos temporadas. Hemos cambiado el reloj de una vida por relojes de usar y tirar.

En LauroClub creemos que un hombre necesita un reloj de verdad, y solo uno para empezar: mecánico, sobrio y capaz de acompañarte igual a una boda que a arreglar la persiana. Aquí te enseñamos a elegirlo sin gastar un euro de más.

Orient Bambino de esfera blanca con números romanos, agujas azuladas y correa de piel marrón

Lo que tienes que saber sobre los relojes mecánicos

Un reloj mecánico es una máquina, no un circuito: un muelle que se tensa, un tren de ruedas que transmite la fuerza y un órgano regulador que late cinco, seis, ocho veces por segundo, repartiéndola en segundos. No lleva pila. Si es automático, un rotor aprovecha el movimiento de tu brazo para tensar el muelle solo; si es de cuerda manual, se la das tú cada mañana, un pequeño rito que a muchos acaba gustándonos más de lo que confesamos.

Empecemos por la verdad incómoda, porque en esta casa no vendemos humo: un mecánico no se compra por precisión. El cuarzo más barato del bazar es más exacto que un calibre suizo de cinco cifras; un mecánico honrado se desvía unos segundos al día, y de cuando en cuando habrá que ponerlo en hora. Se compra por lo otro: porque es una máquina viva que no depende de pila ni de servidor, que un relojero de barrio puede reparar dentro de cuarenta años, y que se hereda. Prueba a heredar una pulsera de actividad.

El vocabulario mínimo para no comprar a ciegas, en cuatro palabras:

Tissot PRX de esfera oscura y brazalete integrado emergiendo de la penumbra
  1. Calibre: la máquina. Lo que importa no es que suene exótico, sino que sea de una casa seria, japonesa o suiza, con recambios y relojeros que lo conozcan en cualquier ciudad.
  2. Reserva de marcha: cuántas horas sigue andando el reloj cuando te lo quitas. Lo corriente ronda las cuarenta; los calibres modernos de larga reserva pasan de las ochenta: te lo quitas el viernes y el lunes sigue en hora.
  3. Cristal: acrílico (cálido, se raya, se pule), mineral (el término medio digno) o zafiro (prácticamente inrayable; lo que querrás si el reloj va a vivir lo que tú).
  4. Estanqueidad: 30 metros significa salpicaduras y lavarse las manos, no piscina; a partir de 100 metros puedes nadar tranquilo. Los metros de la esfera no son metros de buceo: son categorías de laboratorio.

¿Y qué hace a un reloj polivalente? La medida y la sobriedad. Entre 38 y 41 milímetros de caja cabe casi toda muñeca y casi toda ocasión; una esfera limpia, con tres agujas, índices y quizá la fecha, viste con traje el domingo y no desentona el sábado con la camisa arremangada. Un reloj de vestir puro se queda corto en el campo; un buceador profesional sobra en un bautizo. El primero debe saber estar en los dos sitios.

En tu primer mecánico pagas exactamente tres cosas, y ninguna más: un calibre honrado, una caja de acero bien rematada con un cristal digno, y un diseño sobrio que no caduque. Todo lo demás es dinero que se va de la relojería hacia la mercadotecnia: el oro, las esferas caladas, las complicaciones que no usarás, el nombre de un diseñador de ropa.

Nuestro análisis

Ya lo dijimos en nuestro criterio y este artículo es su primera prueba práctica: rechazamos por igual la ostentación vacía y el reloj-gadget. El primer mecánico de un hombre no es un lujo: es salirse de la rueda del cacharro que caduca y del capricho de temporada, y comprar en su lugar una máquina que mejora con los años. La industria quiere venderte un reloj nuevo cada dos; nosotros queremos que el próximo te dure veinte.

Hay además una cuestión de honestidad comercial que conviene decir en voz alta: en el escaparate de cualquier centro comercial verás cuarzos de licencia al precio de un automático japonés impecable; y un cuarzo de licencia es el nombre de una casa de moda sobre una máquina de tres euros. Ahí está la diferencia entre pagar relojería y pagar publicidad, y es exactamente la clase de trampa de la que esta sección existe para sacarte.

Los tres relojes que siguen son la respuesta que la afición lleva años dando, con consenso raro de ver, a la pregunta «¿cuál es el primer mecánico serio?»: el clásico elegante de entrada, el todoterreno diario y el suizo que corona la gama sin disparar el precio. Entre el primero y el último, todo junto, se mueve menos dinero del que muchos dejan en una vitrina por un solo cuarzo de moda.

No es que tengamos poco tiempo: es que perdemos mucho.

— Séneca, Sobre la brevedad de la vida, I

Y pocas cosas enseñan a no perderlo como llevarlo latiendo en la muñeca. Vamos con ellos.

Seiko 5 automático de esfera negra con calendario sobre un fondo de piedra oscura

Lo que te recomendamos

Primero, lo que no: huye del «automático esqueleto» de treinta euros del marketplace, una máquina anónima sin recambios, con dorados de juguete y esfera calada para disimular; del cuarzo de licencia de casa de moda que ya hemos retratado; y del smartwatch como sustituto: puede ser un buen periférico del teléfono, pero es otra cosa, un aparato con fecha de caducidad que se apaga, literalmente, el día que dejan de actualizarlo.

Nuestro trío, con la ficha técnica de cada uno a la vista:

Orient Bambino Seiko 5 Sports Tissot PRX
Referencia FAC00009W0 SRPE51K1 T137.407.11.041.00
Calibre Orient F6724, automático y de cuerda Seiko 4R36, automático y de cuerda Powermatic 80, espiral Nivachron
Reserva ~40 h ~41 h ~80 h
Cristal Mineral abombado Hardlex Zafiro
Estanqueidad 30 m 100 m 100 m
Diámetro 40,5 mm 40 mm 40 mm
Correa Piel marrón Brazalete de acero Brazalete integrado

Tu abuelo acertó a la primera porque no había donde equivocarse: se compraba un reloj para toda la vida. Elige el tuyo entre estos tres, dale cuerda; y que dentro de treinta años alguien encuentre tu foto y pregunte por él.

← Más artículos de Relojes
Compartir
Mano sosteniendo un reloj Orient clásico de correa de piel marrón bajo una luz dramática